Este pastel tan peculiar, resulta ser uno de los más sencillos que he hecho nunca. Puede parecer delicado o complicado de hacer, por su aspecto en forma de flor, pero nada de eso. Para esta receta, la pasta filo es nuestro ingrediente amigo y muy agradecido, y que junto con otros ingredientes muy básicos harán que consigamos un fantástico postre muy fuera de lo común, súper crujiente por fuera y jugoso por dentro. Todo un espectáculo «crunchy»
Ingredientes
- 1 paquete de pasta filo o brick
- 40 g mantequilla
- 3 huevos
- 300 ml de leche
- 2 cucharadas de canela
- 50 g azúcar
- Azúcar glass
Paso a paso
- En primer lugar, ponemos nuestros hornos en marcha, a 150º
- Desplegamos nuestras láminas de pasta filo en una superficie amplia y lisa, y las pintamos de una en una por ambos lados, con la mantequilla derretida.
- Una vez que tengamos la primera lámina lista, la plegamos como un acordeón, empezando por uno de los extremos, hasta el final.
- En un molde redondo, ponemos la primera lámina con forma de acordeón y enrollada en el centro, y repetiremos el mismo paso con el resto, plegando las láminas con forma de acordeón, y enrollando a continuación de la primera, del centro del molde hasta terminar por el borde, haciendo forma de flor.
- Una vez que tengamos todo el molde completo, la metemos en el horno a 150º durante 20 minutos.
- Mientras, en un bol amplio batimos la leche con los huevos, el azúcar y la canela.
- Pasados los 20 minutos, añadimos la mezcla sobre el molde con nuestra flor ya tostada, repartiéndolo equitativamente por todos lados.
- Volvemos a hornear durante otros 20 minutos y al sacarla, espolvorearemos dos cucharadas de azúcar glass sobre la flor, y estará lista para comer.

