Puede ser el postre perfecto para estas Navidades, o para cualquier día u ocasión. Es una explosión de sabores dulces con un toque salado que realza el sabor del chocolate y el caramelo.
Estos los he hecho hoy en un formato de vasitos, pensando en que casa uno tenga un vasito en Noche Buena, pero igualmente puedes cambiar el formato y hacerlo al estilo pastel o tarta. Sea como sea, es un postre que va a triunfar y a sorprender, así que toma buena nota de la receta 🙂
Comenzamos con la preparación más larga que será el caramelo salado.
Pon en un cazo a fuego medio la leche de coco, la panela y la sal. Mezcla bien y cocina durante unos 45-50 minutos moviendo de vez en cuando para que no se queme.
Poco a poco irá espesando y reduciendo. Pasado el tiempo retira y deja enfriar.
Continúa con la base. Pica o tritura las galletas junto con el azúcar y el aceite de coco.
Cuando lo tengas, reparte sobre la base de tus vasitos. Presiona ligeramente pero no demasiado. Reserva.
Continuamos con el pudin. Separa la mitad de la leche de coco a temperatura ambiente. Disuelve en ella la maicena hasta que no queden grumos.
Pon el resto de la leche en un cazo a fuego medio. Incorpora el cacao, la panela y la pizca de sal y disuelve.
Es momento de integrar el resto de la leche con la maicena disuelta. Mezcla bien al fuego y cuando comience a espesar, sirve rápidamente sobre los vasitos.
Pon un poco del caramelo que preparamos antes sobre la capa de chocolate.
Para la nube, montamos las claras. Cuando empiecen a espumar, integra el azúcar glass. Monta hasta que queden picos firmes.
Sirve los vasitos con una cuchara o haciendo forma con una manga pastelera. Tuestalo un poco con ayuda de un soplete (opcional) o simplemente pone un poco de canela por encima. Os recomiendo que este paso lo dejéis para justo antes de servir, aunque aguanta firme en la nevera sin problema.